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“Me pegaron dos tiros por ser un hombre transexual. La sociedad exige que si una mujer nació mujer tiene que ser mujer. La sociedad no me aceptó y me pegaron dos tiros. Fue entonces cuando me tuve que venir a España”, afirma John. Él es refugiado LGTB colombiano de 43 años que llegó a España ayudado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y uno de los ponentes del encuentro celebrado este jueves 14 de diciembre por CEAR. Bajo el lema ‘Refugiados LGTB: ser, sentir, amar…huir’ y con un objetivo claro: dar a conocer la realidad de las personas perseguidas por motivos de orientación sexual e identidad de género, CEAR ha querido acercar la realidad de este tipo de persecuciones “muchas veces ignoradas por la sociedad e instituciones”. John es uno de los muchos casos que tuvo que abandonar a su familia porque “no aguantaba más” estar en su casa por “el rechazo” de su familia. “El rechazo que más me dolió fue el de mi padre que me puso una pistola en la cabeza y me dijo que prefería que fuera puta antes que lesbiana”. No es miedo lo que tienen, sino terror Durante el encuentro –financiado por la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación- la psicóloga de CEAR María Ángeles Plaza aseguró que “en muchas ocasiones” las familias de los refugiados LGTB son un agente “más perseguidor que protector”. La psicóloga ha destacado que “no es miedo lo que manifiestan” cuando llegan a España tras haber sufrido tanto la discriminación social como el rechazo familiar, “sino terror”, que se podía convertir en “idea de suicidio”. Incluso un solicitante de asilo pendiente de respuesta le ha llegado a explicar que si era devuelto a su país sería como “volver muerto”. En el encuentro, la psicóloga de CEAR Mª Ángeles Plaza destacó “el terror” con el que llegan muchas personas LGTB al llegar a España tras haber sufrido tanto la discriminación social como el rechazo familiar. Un miedo resumido en la frase de un solicitante de asilo pendiente de respuesta que le explicaba que si era devuelto a su país sería como “volver muerto”. Más de 70 países penalizan por ley a las personas LGTB “Más de 70 países criminalizan por ley a las personas LGTB, entre ellos 8 con la pena de muerte, y en muchos otros sufren agresiones y amenazas que suponen un riesgo para sus vidas por lo que debe considerarse un motivo de concesión de asilo”, denuncian desde CEAR. Entre los países más peligrosos para las personas LGTB, la entidad destaca Afganistán, Arabia Saudí, Gambia, Egipto y Ghana, mientras que resulta “particularmente alarmante” que como media nueve  personas LGTB son asesinadas cada semana en América. En España CEAR ha atendido a refugiados LGTB de 81 nacionalidades. Marruecos, Gambia, Venezuela, Honduras, El Salvador, Argelia, Camerún y Rusia son algunos de los principales países de origen. Cabe destacar que los delitos homófobos aumentaron un 36% en España el pasado año, según datos del Ministerio de Interior.