Según ha informado la Guardia Civil, las distintas unidades terrestres y aéreas que participan en estas labores van ampliando la zona de búsqueda por granjas y pequeños núcleos a la espera de obtener indicios que pudieran aclarar cómo se llevó a cabo la fuga. Aunque no se descartan otras líneas de investigación referidas a la posibilidad de que el preso fugado, Benito O.P., un recluso considerado peligroso, hubiera planificado su escapada y contado con ayuda en el exterior. Fuentes de los funcionarios de prisiones del centro han explicado que el preso huido no sólo contaría con el apoyo de su propio clan, sino con el de otros de diversas zonas del país con los que existen relaciones familiares. Además han comentado que la fuga se produjo cuando la ambulancia había pasado el primer rastrillo, una valla de más de dos metros de altura que el interno, de 61 años, saltó antes de escapar por uno de los descampados situados alrededor del recinto penitenciario de Zuera. Han añadido que mientras los agentes encargados de la escolta se disponían a dejar sus armas en el cuerpo de guardia, Benito O.P. se liberó de sus grilletes, abrió la ambulancia y se dio la fuga a gran velocidad, sin dar oportunidad a que lo siguieran. Aunque no han podido determinar cómo consiguió liberarse de los grilletes, han admitido que pueden ser abiertas con “habilidad, práctica y algún instrumento casero”. Al parecer, el recluso, que se había sometido unos días antes a una operación por alguna afección estomacal sin determinar, comenzó a quejarse de unos dolores gástricos intensos que motivaron su traslado al centro hospitalario zaragozano para una revisión médica. Desde Instituciones Penitenciarias han resaltado que la zona donde se produjo la huida se encuentra bajo la responsabilidad de la Guardia Civil, antes del rastrillo de acceso a la sección de ingresos de la prisión. En paralelo a la investigación, los investigadores han hecho un llamamiento a la colaboración ciudadana para tratar de localizar al preso huido, con una descripción física del recluso y de la ropa que llevaba en el momento de fugarse, así como con la publicación de una fotografía en su cuenta de Twitter.   Benito Ortiz Perez, de 61 años, complexión delgada y 1,65 metros de estatura, vestía un jersey oscuro, pantalones tejanos y unas zapatillas deportivas negras de la marca Reebok. El recluso fue condenado el pasado mes de diciembre junto a uno de sus hermanos a penas de más de 20 años en prisión por el secuestro de una mujer en Zaragoza y el intento posterior de asesinato del propietario de una armería de la capital altoaragonesa, al que asaltaron para robar. Los hermanos, ambos con abundantes antecedentes por robo, fueron detenidos semanas después de estos hechos en Valencia, en las inmediaciones de una sucursal bancaria que tenían previsto, presuntamente, asaltar. Las fuentes penitenciarias referidas han explicado que Benito O.P. lleva una vida “muy tranquila” en prisión, adaptado a la vida carcelaria y “respetuoso” con los funcionarios, aunque han señalado que su clan no admite “faltas de respeto” a otros reclusos del centro. 

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