Madrid, 22 may (EFE).- Benjamín Prado escribe en su última novela de los piratas “de ayer y de hoy”, un relato en el que se asoma a los orígenes oscuros de grandes fortunas y en la que, como en otros libros suyos, habla de episodios sobre los que se “echó tierra”: “somos muy dados a arrancar páginas de los libros de Historia”. “Los treinta apellidos”, publicada por Alfaguara supone el regreso del peculiar detective Juan Urbano, escritor por encargo y profesor de instituto en excedencia de Literatura, protagonista de tres novelas anteriores de Prado (Madrid, 1961). Tras “Mala gente que camina” (2006), “Oeración Gladio” (2011) y “Ajuste de cuentas” (2013), Urbano se verá en esta ocasión envuelto en una trama relacionada con una poderosa familia con una fortuna forjada sin escrúpulos a lo largo de cuatro generaciones a ambos lados del Atlántico. Prado explica en una entrevista con Efe que quería escribir una novela de piratas “y de negreros”, de tanto de los de antes como los de la actualidad, cuando “se llama colonialismo a que un niño del tercer mundo cosa balones durante 16 horas diarias”. “Ahora dirán que muchas de las grandes fortunas de España que manejan el país desde hace muchos años no fueron negreros, y sí que lo fueron”, sostiene Prado, que explica cómo basaron sus fortunas en el dinero que sacaron traficando con las personas que cogían en Guinea Ecuatorial y llevaban a Cuba como esclavos a los latifundios de azúcar. En su novela narra la investigación que Juan Urbano lleva a cabo sobre un linaje familiar con las manos manchadas de sangre y la historia de su fortuna, desde su gestación en astilleros catalanes y gallegos y con el trazado de la primer línea férrea en España en 1848, hasta el Ibex 35 con las gigantescas corporaciones agroquímicas y de transgénicos que operan en África y el tercer mundo. Sólo entre 1816 y 1820 partieron más de cien expediciones de La Coruña que llevaron a Cuba y Estados Unidos alrededor 7.000 esclavos que antes habían adquirido o dado caza en las costas de África. No es solo la historia de España, sino la de Europa, indica el escritor, que explica que el título de su novela de “Los treinta apellidos” hace referencia a las 30 familias que “mandan en España desde hace 200 años”. Aunque “tapar” no es la solución, Prado considera que España es muy dada a “arrancar páginas de los libros de Historia y decir que las hemos pasado”. “Pero una cosa es pasarlas y otra es arrancarlas” sostiene Prado, que agrega: “el problema no es reconocer que tu tatarabuelo haya sido negrero, porque uno no tiene por qué asumir los errores de sus antepasados de ninguna de las maneras; el problema es que hoy sigamos haciendo lo mismo con otros métodos”. “¿Eso significa que todas las fortunas son ilegítimas?. De ninguna manera”, señala Benjamín Prado que explica que la novela se plantea la pregunta de “¿hasta dónde se llega por conservar el poder y el dinero?”. Según Prado, se trata de una novela de aventuras pero también histórica porque, tanto como lector como escritor, le gusta que los libros tengan un porcentaje didáctico y que le enseñen cosas que no sabía. Con “Los treinta apellidos” ha aprendido mucho, dice, “de los negreros, de los indianos, de la industria del azúcar, que se llamó la sacarocracia y que gobernaba los grandes palacios de Europa, de su vinculación con los dineros que se hicieron durante la dictadura e incluso, más actualmente, con algunos de los nacionalismos de más raigambre”, sostiene. EFE

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