Ganó las elecciones, pero no ha sido suficiente y este sábado su contrincante, el ‘popular’ José Luis Martínez-Almeida, se ha hecho con el bastón de mando, apoyado por Ciudadanos y por Vox. Carmena daba por hecho este resultado y por eso la noche electoral se despidió ya como regidora. Antes de sugerir que Ciudadanos tenía más alternativas que Vox, la exmagistrada se dejó querer por actores, humoristas e incluso por la alcaldesa de Barcelona. La (improbable) oferta del apoyo de Más Madrid a una suma del PSOE con Begoña Villacís la tuvo que explicitar su compañero de tándem electoral, Íñigo Errejón. Su adiós a cámara lenta ha estado salpicado por dos concentraciones ciudadanas para impedir su marcha y se completará el lunes, cuando renuncie a su acta, algo que pretende hacer fuera de los focos. La alcaldesa más inesperada, que logró desbancar al PP por primera vez en 24 años, vuelve a la jubilación, muy activa, que dejó aparcada en 2015 a petición de Podemos, un partido que le dio la espalda de forma definitiva dos días antes de las elecciones para pedir el voto por Carlos Sánchez Mato, que no logró representación. Esta edil de ‘andar por casa’, que se mueve en Metro y ha comido de táper con sus invitados en la planta noble de Cibeles, está satisfecha con lo logrado y al Gobierno entrante, antes de revertir sus políticas, le recuerda que han sido las más apoyadas por los madrileños. Para muestra Madrid Central. A este área restringida al tráfico le han nacido muchos defensores en las últimas semanas. En sus cuatro años en política Carmena se ha reivindicado independiente hasta el punto de romper con el partido que la aupó al poder. Evitó que Podemos interfiriese en la elección de su lista, pensada para gobernar y que ahora tendrá que ejercer la oposición. Carmena quiso decir adiós antes de ser candidata, como había aconsejado su médico. Los suyos no le dejaron. Consideraban que Carmena era la única capaz de retener la Alcaldía, pero no pudo. El equipo que no fue capaz de encontrarle sustituta en cuatro años admite ahora que no hay relevo posible para su figura y la que más papeletas tiene para sucederla, Rita Maestre, ha sugerido “varias portavocías” y ha restado importancia a la jerarquía, de la que Carmena ha hecho uso cuando ha tenido que encarrilar a su oposición interna. Carmena, que siempre ha apelado al diálogo y el entendimiento, no fue capaz de evitar la fractura ni con sus críticos ni con Podemos, con un choque antes de las elecciones al que muchos atribuyen la desmovilización de la izquierda, aunque Más Madrid mira a la caída de los socialistas. Pese a un perfil moderado y prudente, esta exrelatora de la ONU no dudó en cortar cabezas, como la del candidato de Izquierda Unida-Madrid en Pie, Carlos sánchez Mato, que la desobedeció. Pese a su independencia sí estuvo dispuesta a vincularse al antiguo dos de Podemos. Ofreció su capital político a Íñigo Errejón, que tras compartir incluso un beso con Carmena está llamado a seguir construyendo Más Madrid. Despistada pero con una ironía punzante de la que no hace gala a menudo -su último arranque fue decirle a Martínez-Almeida que él querría un despacho como el de Alberto Ruiz-Gallardón- la exabogada laboralista, exmagistrada y fundadora de Jueces por la Democracia abogó por una gestión conciliadora que le ha llevado incluso a pactar una operación urbanística -Madrid Nuevo Norte- con un ministro del PP. Y justificó la decisión de no liderar la oposición en que no estaba dispuesta a abandonar ese estilo. Apodada “la abuela” por sus críticos, Carmena se ha presentado como una servidora pública que ha sacrificado su vejez por Madrid y como una “superadulta” orgullosa de sus 75 años. Pertenece a la generación que trajo la democracia, y sus amigos abogados laboralistas fueron asesinados en 1977 por la ultraderecha, como ha recordado en los últimos tiempos, preocupada por la irrupción de Vox. Carmena, que pese a apelar a la imaginación ha tenido que aprender a controlar la suya, es cariñosa en el trato cercano y se ha mostrado dolida con los ataques de la oposición. Hiperactiva, se levanta a las 6:30 de la mañana y lleva el reloj veinte minutos adelantado, es madre de dos hijos y también defensora del amor libre. Cuando la releve uno, o una, de los suyos empezará un futuro en el que le esperan sus plantas y libros, pero también un nuevo proyecto, una organización de “abuelos postizos” para los refugiados y su proyecto de inserción para mujeres presas. Quedará junto a sus magdalenas como un icono pop, comparada por la izquierda con Tierno Galván. Del profesor a la exjueza. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *