Los técnicos ya no aventuran plazos para el rescate del niño de dos años, mientras los operarios están perforando de nuevo el túnel vertical de 60 metros, paralelo al pozo, con el fin de solventar las irregularidades que ayer impidieron que pudiera entubarse más allá de 40 metros, el último contratiempo al que hacen frente. Una vez concluya la perforación, los operarios tratarán de reverstirlo de nuevo para que pueda entrar por él la Brigada de Salvamento Minero al objeto de excavar en el fondo, y de forma manual, una galería horizontal de cuatro metros que conecte con el pozo donde se cree que está el pequeño, una tarea para la que se precisan unas 24 horas. Los mineros bajarán por el túnel en una jaula creada para esta ocasión y trabajarán en la galería en condiciones extremas por la falta de espacio, luz y oxígeno, con herramientas manuales y la posibilidad de tener que hacer microvoladuras, según la dureza del material que vayan encontrando. Más de trescientas personas, en turnos, día y noche, continúan los trabajos sin descanso, coordinados por el ingeniero de Caminos Ángel García, quien anoche, en su última comparecencia, afirmaba: “Cada vez sentimos que estamos más cerca de Julen”. 

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