La escena se producía a las puertas de la sede de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, donde minutos atrás los representantes del colectivo anunciaban la desconvocatoria de la huelga indefinida que arrancó el lunes 21 de enero, tras someter la continuidad de la misma a un referéndum. 4.223 taxistas, el 53,9 % de los 7.843 que han participado en la consulta, se han decantado por interrumpir la huelga, mientras que 3.522 (el 44,9 %) han votado a favor de continuar los paros. El comité de la huelga, que a partir de ahora constituirá un grupo de trabajo para estudiar próximas acciones de protesta, decidió anoche convocar la consulta tras haberse sentido “insultados” y “humillados” por el Gobierno autonómico, que volvió a rechazar sus exigencias respecto a la regulación de los vehículos de transporte con conductor (VTC). Para Concha, Paco, Eustaquio y otros cuatro taxistas, la decisión democrática del sector supondrá su vuelta a casa y la ruptura de un ayuno que comenzaba el viernes 25 de enero frente al recinto ferial de Madrid (Ifema), uno de los escenarios principales de la huelga del taxi. Ellos han representado la cara más sufrida y silenciosa de una huelga que se caracterizó, especialmente en sus primeros días, por el ruido: los taxistas de Madrid comenzaron cortando las carreteras de acceso al aeropuerto y a Ifema, acamparon frente al recinto ferial mientras se celebraba la feria de turismo Fitur y después trasladaron sus protestas al centro de la capital, bloqueando el paseo de la Castellana. La semana pasada ya rebajaron su vehemencia, aunque mantuvieron concentraciones prácticamente diarias frente a la sede del PP, en la calle Génova, y del Gobierno regional, en la puerta del Sol, para después cortar la Gran Vía en varias ocasiones. A lo largo del conflicto, han resultado heridos 10 manifestantes durante las protestas -los taxistas los cifran en cien-, 3 policías y un periodista; además, seis taxistas han sido detenidos a lo largo de estos días, algunos de ellos por provocar daños VTC, desde rotura de lunas hasta ruedas rajadas. Los taxistas en huelga de hambre, no obstante, han permanecido generalmente ajenos al epicentro del alboroto, resguardados en su improvisado campamento (formado por dos tiendas de campaña y tres caravanas), que se instaló primeramente en Ifema para trasladarse después al paseo de la Castellana y, finalmente, a la Federación Profesional del Taxi de Madrid, en Vallecas. Continuamente han recibido las visitas de sus compañeros y también objetos de todo tipo, desde juegos de mesa para pasar el rato hasta mantas para hacer más llevaderas las noches. Esta noche han recibido el último reconocimiento de sus compañeros, que han intentado hacer una lectura en positivo de una desconvocatoria que llega sin haber alcanzado acuerdo alguno con la Comunidad de Madrid respecto a la regulación de los VTC. En los pasillos, los representantes del sector trataban de mantener un mensaje de fortaleza y unidad. “La guerra será larga” y “el taxi está ahora más unido que nunca” eran algunas de las frases que pronunciaban. Por ahora, tendrán que recular y reorganizarse, si bien ya han avisado una “primavera caliente” para el Gobierno autonómico desde ahora y hasta las elecciones del 26 de mayo. Los taxistas en huelga de hambre, por su parte, abandonan el ayuno y las tiendas de campaña con la esperanza de que su esfuerzo no quede en balde, aunque tendrán que esperar para ver algún resultado. 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *