Martínez y el comisario jefe de los Mossos d’Esquadra, Miquel Esquius, se han reunido hoy con miembros de todos los sindicatos con representación en la policía catalana, para tratar sobre el dispositivo de seguridad desplegado el pasado lunes para garantizar la seguridad en las movilizaciones de conmemoración del 1-O. La reunión, que había sido convocada por el director de la policía catalana, ha transcurrido entre mucha tensión, según coinciden en señalar tanto fuentes sindicales como del Departamento de Interior. En la misma, los sindicatos han insistido en reprochar a la cúpula policial el insuficiente operativo de antidisturbios programado y la falta de planificación, especialmente en Barcelona, al tiempo que le han exigido que deje de instrumentalizar políticamente al cuerpo de los Mossos d’Esquadra. Martínez y Esquius, según fuentes conocedoras de la reunión, han reconocido que, de acuerdo con la información de que disponían, la policía catalana no esperaba disturbios como los que acabaron ocurriendo el 1-O, especialmente por el intento de asalto del Parlamento autonómico, por lo que no preparó un dispositivo adecuado para esa situación. En el transcurso de la manifestación de Barcelona, ha explicado la cúpula policial a los representantes sindicales, los Mossos d’Esquadra constataron la presencia de algunos grupos de radicales y procedieron a reorganizar los efectivos de que disponían para reaccionar ante una eventual situación de riesgo. A ello obedeció, han añadido, el hecho de que se movilizaran agentes de seguridad ciudadana -no especializados en la gestión de disturbios- para hacer frente a la situación desencadenada en Barcelona. Los sindicatos del cuerpo (SAP-FEPOL, SME, USPAC y SPC) criticaron ayer de forma unánime la planificación del dispositivo montado para hacer frente a las movilizaciones del 1-O y exigieron a al Gobierno catalán que no les deje a merced de la batalla política. A la reivindicación de esos sindicatos de base se unió la del Sindicat de Comandaments de Mossos d’Esquadra (SICME), que a través de un comunicado denunció la “instrumentalización” de que se sienten víctimas y reclamaron respeto al cuerpo de la policía catalana y a su “profesionalidad”. Los sindicatos consideran un error que se permitiera acceder a los manifestantes al interior del parque de la Ciudadela, cuando los propios Mossos d’Esquadra han recomendado en ésta y en otras protestas similares el cierre del recinto para garantizar la seguridad. Además, creen que el número de agentes movilizados en el dispositivo diseñado tanto en el parque de la Ciudadela como ante la comisaría de la Policía Nacional en la Via Laietana era claramente insuficiente. 

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