Esta será la tercera vez que comparezca por el caso Villarejo. La primera fue el pasado mes de julio cuando fue detenido por su presunta relación con los negocios de Villarejo en pleno escándalo de las grabaciones a Corinna, la amiga de Juan Carlos I. La Fiscalía Anticorrupción pidió entonces su ingreso en prisión, pero el anterior instructor, Diego de Egea, le dejó en libertad con medidas cautelares: comparecencias quincenales en el juzgado más próximo, retirada del pasaporte y prohibición de salir de España. Anticorrupción recurrió su puesta en libertad y finalmente la sección cuarta de lo Penal desestimó el recurso el 10 de agosto atendiendo a la enfermedad que padece. En ese momento, García Castaño declaró en la diligencias previas denominadas BIG que en febrero el juez del caso Villarejo acordó acumular a la pieza principal del caso Tándem. García Castellón le llama ahora para tomarle declaración en todas las piezas en las que está investigado, la principal, Land -sobre los promotores de la finca-, Iron – sobre un encargo de un bufete de abogados a Villarejo-, Pintor -la que afecta al marido de Ana Rosa Quintana- y Kitchen -la operación diseñada para espiar a Bárcenas-. Por esta última pieza, declaró el pasado enero, en la que fue su segunda comparecencia ante el juez, y aseguró que se trató de un dispositivo legal en el que dijo haber participado por órdenes de Eugenio Pino, ex número dos de la Policía, ante la alarma social creada al conocerse la fortuna de Bárcenas. Una vez que el juez le consideró integrante de la organización criminal de Villarejo a la vista de la colaboración entre ambos en los trabajos de espionaje investigados en Iron, Land, Pintor y Kitchen, le citó para el 6 de marzo. Sin embargo, esa comparecencia finalmente se suspendió al alegar la defensa de El Gordo, que ejerce el despacho del ex juez Baltasar Garzón, no haber tenido tiempo suficiente para estudiar los motivos por los que se le citaba. La acusación que ejerce Podemos anunció entonces su intención de pedir al final de esa comparecencia una vistilla para la adopción de medidas cautelares en la que reclamaría su ingreso en prisión preventiva. El juez cree que hay indicios “sobrados” de “una comunidad de intereses” entre Villarejo y El Gordo en la distribución de beneficios obtenidos de los trabajos de espionaje que realizó a través de la empresa Cenyt. Prueba de ello es un documento llamado Balder BBVA de la pieza Iron -sobre un encargo a Villarejo del bufete Herrero Asociados-, en el que figuran movimientos bancarios del despacho rival espiado, y otro con una serie de requerimientos dirigidos a BIG, identificado como García Castaño, relativos a los movimientos de cuentas de Balder, el bufete rival.

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