Madrid, 23 may (EFE).- El escritor Jordi Soler nació en la selva mexicana después de que sus abuelos abandonaran Barcelona tras la Guerra Civil, ciudad en la que ahora vive y desde la que analiza la situación que atraviesa Cataluña: “He salido de la comarca y el mundo no es como lo pintan los independentistas”. Tras vivir en México, en Irlanda como diplomático y en Canadá, además de en España, Soler (Veracruz, 1963) asegura en una entrevista con Efe que “tratar de reducirse a una comarca” en el siglo XXI y en Europa “es algo ridículo desde todos los puntos de vista”. Dice sentir vergüenza por la situación que atraviesa Cataluña y que se debe, en su opinión, a que ha habido una “absoluta incomprensión” por parte de los dos bandos, tanto los independentistas, que “no han sabido explicarse”, como los no independentistas, “que no han sabido indagar en lo que ocurría”. “Quim Torra no debería estar donde está”, ha considerado el autor, que ha asegurado que el hecho de que sea presidente de Cataluña es un “escándalo promovido por el silencio” de las dos partes enfrentadas. Soler ha confiado en que en un futuro que, dice, el ya no verá, se llegue a un “acuerdo civilizado” al modo de los “usos rudimentarios de la selva” en Europa, en referencia al libro de relatos que ha presentado hoy. Su título, “Usos rudimentarios de la selva” (Alfaguara), hace alusión a los “usos” que sus abuelos, unos “burgueses” de Barcelona, tuvieron que asumir a su llegada a la plantación de café de La Portuguesa, en Veracruz, tras la Guerra Civil española. Allí se dieron cuenta, ha recordado, de que lo que sabían no les servía para nada, que “eran inútiles” en la nueva realidad a la que se enfrentaban y por eso se tuvieron que hacer “personajes selváticos”. El escritor hizo el viaje contrario: a los diez años salió de la plantación, se trasladó a la capital mexicana e inició su transformación en la persona cosmopolita que es hoy, ha indicado. Varios de sus libros han reflejado su “batalla para conciliar ese niño de la selva con la persona que es en la actualidad”, explica el escritor. En los doce relatos que componen este volumen, cuenta cómo una familia española, la suya, intenta salir adelante en un ambiente hostil, continuamente asediada por bandidos, guerrilleros, políticos corruptos o los habitantes originales de la zona, que sienten a los de la finca como invasores de su tierra. Relatos autobiográficos de un realismo “puro y duro”, ha indicado Soler, para quien “el único camino seguro a casa es la memoria”, de la que ha tirado para volver a esa plantación que ya no existe: “Soy un nómada que ya no tiene lugar al que regresar”, se lamenta. EFE cn/ram

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