Según las calificaciones de la Fiscalía, se trata de un delito de coacciones por unos hechos que se remontan a la madrugada del 11 de septiembre de 2013, cuando los agentes del Instituto Armado entraron al local y dijeron que “allí mandaban ellos”. Según la denuncia presentada tras los hechos, obligaron a los clientes a fumar y a apagar sus teléfonos móviles, y seguidamente echaron el cierre del establecimiento y advirtieron de que “de allí no se movía nadie”. La propietaria del establecimiento denunció que los agentes pasaron al interior de la barra y se sirvieron bebidas alcohólicas y pusieron música en el ordenador del local, entre otras canciones el himno falangista “Cara al sol”. También sacaron sus armas reglamentarias, que dejaron encima de la barra, y obligaron a los allí presentes a introducirse balas en la boca y en los vasos de sus consumiciones. La dueña del local denunció que uno de los agentes la rodeo con sus brazos, trató de besarla y le dijo: “Eres mía”. La situación se alargó durante casi cuatro horas hasta que de madrugada, sobre las 6.00 horas, los agentes decidieron abandonar el establecimiento. 

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