Magdalena Tsanis. Madrid, 23 may (EFE).- Inspirada en el caso real del crimen de Liverpool, en el que dos menores torturaron y asesinaron a un niño de dos años, “Playground”, la ópera prima del director polaco Bartosz M. Kowalski, llega a los cines españoles este viernes después de haber sembrado la polémica allí donde se ha proyectado. En el Festival de San Sebastián, donde se estrenó en 2016, parte del público salió de la sala durante los últimos minutos del metraje, los más devastadores, a pesar de que la violencia sólo se intuye en un plano general muy abierto grabado a una distancia que convierte a los personajes en apenas unos borrones. “No quería ser explícito visualmente pero tampoco quería ponérselo fácil al público. En la vida real no hay fundido a negro; esto es algo real, forma parte del mundo en que vivimos, nos guste o no”, ha señalado en una entrevista con Efe. Ambientada en una pequeña ciudad de Polonia, la trama se concentra en un día aparentemente normal en la vida de tres estudiantes de primaria, un día que termina de forma aterradora. Kowalski, que ha dirigido documentales producidos por HBO Europe, como “El sueño de la fabricación” e “Imparables”, vuelca esa herencia realista en este primer filme en el que coloca al espectador en la posición de testigo neutral. Para quien busque respuestas tranquilizadoras sobre las causas del horror, el cineasta no las ofrece. “A veces se trata de un efecto dominó en el que una cadena de factores conducen a una explosión de ira, pero otras veces no hay ningún síntoma. Eso es lo aterrador y lo interesante; quizá haya gente que nace malvada”, opina. En su país, las reacciones del público en las primeras proyecciones fueron aún más extremas. “Algunos me gritaban que querían matarme, otro intentó escupirme, fue un poco excesivo, aunque las reacciones se dividieron al 50 %. En general, la crítica y la gente del cine en Polonia me ha apoyado”, asegura. Kowalski no cree haber cruzado ninguna línea prohibida e insiste en que lo que cuenta es real y está basado en una concienzuda investigación que partió del caso Liverpool, ocurrido en 1993, pero que se amplió a la psicopatía y la violencia infantil en general, con entrevistas a expertos y policías que lidian con ello a diario. “Quería saber si cosas así sucedían realmente o si salía un caso cada 100 años, y resultó que sí es frecuente. La policía trata cada día con criminales jóvenes, y, cuando te sientas con ellos, tu punto de vista sobre el mundo cambia”, afirma el director. Menciona, sin ir más lejos, el primer caso que le contaron en su primera entrevista con los psicólogos de la policía. “Una chica de 15 años trató de matar a su hermana con un cepillo de dientes, metiéndoselo por la garganta. Es algo que no podrías inventar escribiendo un guion. Y era una familia normal”. Los actores, no profesionales, fueron elegidos después de un exhaustivo casting que duró más de un año y en el que en todo momento le asistieron varios psicólogos, que también estuvieron en el rodaje y en todo el proceso de producción de la película. “En cada toma, el psicólogo hablaba con los chicos y se ocupaba de que después del rodaje tuvieran actividades relajantes, como montar a caballo, nadar o talleres de cerámica”, explica. “Además -matiza-, pese a la dureza del tema, el rodaje fue divertido, lo pasamos bien. Son chicos muy talentosos, que fueron seleccionados con rigor y que saben perfectamente lo que es real y lo que es actuación”. Actualmente, Kowalski está volcado en su próximo proyecto, que define como “un drama social con monstruos”. Inspirado en su abuelo, fallecido recientemente, se trata de cómo un hombre afronta sus últimas horas de vida escapando a través de su imaginación. EFE mt/ram

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