Llama la atención, además de lo reducido de la cifra, que ese periodo de tiempo fue el más duro de la crisis, con el desempleo y los niveles desigualdad social disparados, y con miles de familias con necesidades básicas sin cubrir.

El resto del dinero obtenido gracias a quienes marcaron la casilla correspondiente de la declaración del Impuesto sobre la Renta (IRPF), un gesto muy promocionado en prensa, radio y televisión con el famoso Programa Xtantos (marca la X de la iglesia), fue para sufragar los gastos de funcionamiento de las diócesis, la Seguridad Social del clero, el sueldo de los propios obispos y la actividad pastoral desarrollada en España y en el extranjero.

Cáritas, desplegada a través de 6.000 delegaciones parroquiales y 70 diocesanas, se dedica a luchar contra la pobreza y exclusión, que se han incrementado en España a lo largo de los últimos años. Como consecuencia, ha tenido que movilizar más recursos, procedentes tanto del sector público como del privado. En el ejercicio del año pasado, 50.000 contribuyentes marcaron por primera vez la X de la Iglesia. Miguel Ángel Jiménez, portavoz de la Oficina para el Sostenimiento de la Iglesia declaraba el mes pasado que «todos juntos es como buscamos un mundo mejor y por eso pedimos cada año con naturalidad a la sociedad que marque la X de la Declaración de la Renta para poder continuar desarrollando la labor». En 2018, la Iglesia recaudó más de 250 millones de euros con las aportaciones de 8,5 millones de contribuyentes en la Declaración de la Renta.

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