Los sanitarios, desprotegidos y desbordados por el coronavirus: “Esto parece una enfermería de guerra”

0

Más de un tercio de la población mundial está en cuarentena por el coronavirus, una pandemia que solo puede ser combatida por los profesionales sanitarios que trabajan sin descanso en los hospitales. No obstante, el sector sanitario está saturado. No dan a basto con el incremento de contagios que aumenta cada día, y a esa dificultad se le añade la desprotección a la que están sometidos por falta de material. 

“La última barrera somos nosotros; y si nosotros caemos, caen todos”, lamenta a una enfermera del Hospital Universitario de Getafe. En su planta, dedicada a los cuidados intensivos de los pacientes más graves, están tan desbordados que han tenido que desplegar lo que llaman “UCI periféricas”. “Ahí la situación es mucho peor -afirma- es todo como una enfermería de guerra”.

En su hospital, este martes recibían la primera buena noticia desde que empezara esta crisis sanitaria sin precedentes., que veían reforzado un estado de ánimo, minado con el paso de los días. “Se hace muy duro. Física y psicológicamente, porque eso no es cuestión de días, sino de semanas; y el camino que nos queda por recorrer es muy largo”, confiesa la enfermera cuyo nombre ha preferido no desvelar. 

Esta situación se ve agravada por la falta de recursos de los sanitarios que ya están enfermando. En España, según los últimos datos aportados por Sanidad, unos 5.400 profesionales están infectados con Covid-19, un 13,6% del total de contagiados en todo el país. “No nos hemos sentido protegidos”, asegura la profesional, acusando a los encargados de gestionar esta crisis incorrectamente. 

La falta de material sanitario es algo de lo que se están quejando en todos los hospitales, pero especialmente en , la ciudad más castigada por esta pandemia. El Ministro de Sanidad, ha tenido que hacer un llamamiento a la solidaridad de todas las comunidades autónomas para que aporten recursos que no necesiten a la capital, donde los hospitales acumulan ya a personas por encima de sus capacidades.

La falta de materiales ha llevado a los sindicatos a presentar denuncias a la Comunidad y al Gobierno, y es que en los hospitales están teniendo incluso que reutilizar el material. 

“En cuidados intensivos fuimos los primeros en recibir a los pacientes más críticos, por lo que al principio sí que teníamos material. No obstante, enseguida se consumió porque la exigencia del trabajo así lo requería. Ahora, hemos llegado al punto en el que te dicen que tienes que reutilizar el material”, cuenta la sanitaria, explicando que recientemente han recibido “delantales de plástico más finos que una bolsa de basura, que nos hemos negado a utilizar porque no cumplen las normas mínimas de seguridad”.

Enfermeros del Hospital Universitario de Getafe, vestidos con delantales de plástico y bolsas de basura
Enfermeros del Hospital Universitario de Getafe, vestidos con delantales de plástico y bolsas de basura
J.G.

Ante esta situación, muchos profesionales han tenido que acudir a soluciones rápidas, como confeccionarse su propio traje de protección con bolsas de basura. La enfermera del Hospital de Getafe asegura que “físicamente es muy duro también”, ya que la escasez les obliga a limitar sus salidas de la planta “porque no tienes material para sustituir a la hora de entrar otra vez”. “Sales dos veces al día para poder beber agua, comer algo y te vuelves a poner el mismo material que has dejado”

Oleada de bajas de sanitarios

Esto, según dice, supone un riesgo “extremo” de contagio, que ya está desembocando en una oleada de bajas por parte de sus compañeros. “Hay compañeros ingresados o en casa, que ya no pueden venir a trabajar porque están con fiebre”. 

Es una preocupación generalizada entre los sanitarios, que según explica la enfermera, “todos nos notamos síntomas, agravados por el cansancio. El agotamiento a la larga pasará factura y solo llevamos, como quien dice, dos semanas”. 

Aún así, cuenta que ha salido de los propios profesionales renunciar a los días de libranza, porque “la situación con la plantilla habitual no es suficiente en esta situación de crisis”, y señala la gravedad de las condiciones insostenibles de las “UCI periféricas”, donde hay personal que, aunque está dando lo mejor de ellos, “no tienen experiencia en el cuidado del paciente crítico. Eso es una sobrecarga más”.

“Nosotros nos estamos dejando la piel y lo que queremos es agilidad”

Ante esto, insiste en la necesidad de “descongestionar el hospital de los casos leves”. No quiere proponer ninguna solución concreta porque asegura que eso “depende de los que gestionan esta crisis. Nosotros nos estamos dejando la piel en eso y lo que queremos es agilidad, que se solucione rápidamente. No nos importa trabajar duro, lo asumimos, pero no vemos que esto fluya en una dirección correcta”.

Solidaridad entre compañeros

Respecto al ambiente en el hospital entre los profesionales, la sanitaria asegura que “la solidaridad entre los compañeros es increíble. Al principio se vivían momentos de tensión, pero una vez asumido lo que estaba pasando, hemos encontrado un ritmo de trabajo y hemos aprendido sobre la marcha. Y se lleva mejor”, añade.

Como enfermera, asegura que están siendo días muy duros. “Es una enfermedad muy cruel”, asegura, confesando que, en la mayoría de ocasiones, ni siquiera pueden mirar a sus pacientes a la cara por la rapidez con la que deben recibir a los enfermos. “A veces, cuando entran en la fase más critica, no puedes reconfortarles ni decirles que todo va a ir bien, sino que te dedicas a actuar casi mecánicamente”, cuenta explicando el sufrimiento que también sienten los  familiares de los pacientes. “Una vez que entran en el hospital y los ingresan, es como si se los tragara la tierra. Psicológicamente eso es brutal y si fallecen a veces no pueden despedirse, lo que a la larga implica que no puedan hacer un duelo en condiciones”.

“En los hospitales estamos viviendo en un universo paralelo”

La sociedad es consciente del enorme trabajo que están llevando estos profesionales, arriesgando su propia vida por cuidar a los más enfermos. Para demostrar su agradecimiento, se ha visto como todos los días, los balcones de las ciudades se llenaban de vecinos que aplaudían en solidaridad con el trabajo de los sanitarios, algo que, la enfermera asegura que “se agradece enormemente, igual que el apoyo recibido por redes. El primer día que lo ves, se te ponen los pelos de punta”. 

Ellos no están viviendo días de confinamiento, pues trabajan en hospitales cada vez más saturados por el incremento de contagios. “La sensación que yo tengo es que en los hospitales estamos viviendo en un universo paralelo. Es tremendo. Yo creo que la gente no se lo puede imaginar”.

A los demás, pide que colaboren y se queden en casa, e insiste en destacar que “la gente está saliendo adelante. Estamos dando altas. Esta crisis tiene un final, pero necesitamos que los que nos pueden ayudar, los que gestionan esto, se den prisa porque no podemos esperar más”, concluye.

Los sindicatos denuncian

“Si no priorizamos la protección de los profesionales sanitarios, muchas personas morirán”, alertaba este lunes el director general de la , Tedros Adhanom. En España, las cifras son alarmantes. Unos 5.400 sanitarios están infectados en el país, lo que supone un 13,6% del total de contagiados en España, un porcentaje mucho mayor que otros países duramente azotados por el coronavirus, como China (casi un 4%) e Italia (9%).

El impacto que esta crisis está teniendo en el sector sanitario es evidente. Los profesionales llevan semanas denunciando las condiciones a las que se ven obligados a trabajar, ya que aseguran no contar con los equipos de protección adecuados y necesarios para realizar su trabajo en un ambiente en el que están constantemente expuestos al virus.

La Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYT) ha presentado este martes una demanda ante el Juzgado de los social contra la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, en la que exigen “que provea, en el término de 24 horas” a los centros sanitarios, los equipos necesarios para poder trabajar “en condiciones mínimas de seguridad y no verse así contagiados por los pacientes o aumentar el riesgo que los mismos sufren, y evitar la propagación de la enfermedad”.

Así, piden “batas impermeables, mascarillas FPP2, FPP3, gafas de protección y contenedores grandes de residuos”, en la demanda que también han presentado igualmente contra el Ministerio de Sanidad. Por otro lado, en otro comunicado, han calificado de “vergonzoso e inadmisible” el estado de las batas de plástico proporcionadas como equipos de protección a los profesionales de Summa, asegurando que “en el mismo momento de abrir la bolsa protectora ya se rompían”.

Desde el Ayuntamiento, aseguran que están haciendo “las gestiones necesarias para poder tener esa provisión de material”, ha afirmado este martes Jose Luis Martínez-Almeida anunciando la distribución de test rápidos. Pero el sindicato de enfermería (Satse), asegura que llegan “demasiado tarde” y piden más Equipamentos de Protección Individual. “No deberíamos tener que rogar que nos de un un EPI, deberían estar a disposición de todo el profesional que lo necesita, ya que es la única forma de evitar infectarnos y que los profesionales seamos vehículos de transmisión del virus”, reivindicaban en un comunicado.

Un “problema de acceso al mercado”

Se trata de una situación “complicada”, aseguraba Fernando Simón. Y es que el personal sanitario es el encargado de combatir la crisis que está azotando a todos los países, por lo que es esencial que sean ellos los que se mantengan protegidos para no seguir propagando la pandemia.

Según Simón, la escasez de equipos de protección individual puede ser una de las causas del incremento de contagios entre los profesionales sanitarios, declarando que se trata de un “problema de acceso al mercado”, ya que “no hay disponibilidad global fácil a estos equipos”. Asimismo, ha incidido en que el contagio “es desigual en todo el territorio”, ya que asegura que “no es igual en todos los hospitales de España”, donde hay unos con mayor número de infectados que otros.

Estos hechos suponen un añadido a la presión que sufren los sanitarios desde que empezara la crisis. Las consecuencias psicológicas es otra de las cosas que preocupan a los profesionales, que están sometidos a largas jornadas de presión y angustia en los hospitales. Desde el Sindicato de Enfermería, Satse, ya alertaban de que existe “una gran carga de ansiedad, estrés, desesperación, impotencia y, en muchos casos, desgaste emocional en su trabajo diario” y advertían de la enorme repercusión que puede tener en ellos en el caso de que se alargue la situación en estas condiciones.