Según fuentes judiciales, el policía, un agente raso, ha declarado brevemente por videoconferencia y se ha limitado a señalar que no usaron porras ni ningún otro material antidisturbios pero que, en cambio, ellos sí recibieron “agarrones y empujones” por parte de las personas que trataban de votar. El agente también ha afirmado que dejaron un pasillo abierto en la escuela para que pudiera salir quien quisiera. Los otros tres policías que estaban citados como imputados este viernes por las cargas en la escuela Mediterrània, un inspector, un subinspector y un agente, han pedido la suspensión de su declaración alegando que no los han llamado con suficiente tiempo de antelación y no se han podido preparar bien su defensa. En declaraciones a los medios, la abogada Carla Vall, del centro Irídia de defensa de los derechos humanos, que ejerce la acusación, ha indicado que la estrategia de los policías nacionales se basa “en hacer las declaraciones cuanto más escuetas mejor” para “no entrar a fondo” en lo ocurrido en dichas escuelas. Esta mañana también están citados a declarar otros tres policías investigados por su actuación en la escuela Estel de Barcelona, un jefe de área y dos subinspectores. En total, hay 41 policías investigados por su actuación en los colegios catalanes Pau Claris, Mediterrània, Dolors Monserdà, Ramon Llull, Estel, Prosperitat y Àgora durante la celebración del referéndum del 1-O. 

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