Tras casi un año en prisión y sin visos de poder recuperar la libertad, la vida del comisario Villarejo trascurre entre salidas al patio y partidas de cartas. Atrás quedan los tiempos en los que, con una sola llamada, ofrecía sus servicios a empresarios y políticos influyentes entre marisco y jamón ibérico en restaurantes de lujo en Madrid. Fuentes de Instituciones Penitenciarias conocedoras de su día a día reconocen que el tiempo en prisión ha hecho mella en el ataño todopoderoso policía. “No está bien anímicamente. Se relaciona con otros presos de su módulo, pero ya no confía tanto en salir próximamente, como sí pasaba en sus primeros meses de reclusión”, comentan. El convencimiento de saber que no va a salir en el corto plazo, podría haber llevado al comisario a recuperar ciertas costumbres que tenía antes de ser arrestado. Así, fuentes del entorno de Luis Pineda, en prisión preventiva por el caso Ausbanc, desvelan que Villarejo habría mantenido contactos con el directivo a través de un tercero para ayudarle en su caso, sobre todo a raíz de que se hiciera público que el BBVA tenía contratados los servicios del comisario. Ambos están en la cárcel de Estremera, aunque en distintos módulos. Villarejo convive con otros 47 policías, guardias civiles y funcionarios de prisiones que cumplen condena en el módulo cuatro. Pineda, por su parte, se encuentra en el módulo 3, destinado a preventivos. Allí trabó amistad con un drogadicto en proceso de rehabilitación. Como parte de su programa antidrogas, el recluso hizo una serie de cursos, entre ellos uno de salvamento y socorrismo, por lo que, cuando abrió la piscina de la prisión fue destinado allí como vigilante. Según cuentan estas mismas fuentes, Pineda, tras dos años en prisión preventiva, pidió a este preso de confianza que se pusiera en contacto con Villarejo cuando este acudiera en la piscina. “Nos podemos ayudar mutuamente”, fue el mensaje del directivo de Ausbanc. Pineda sabía que Antonio Bonilla, uno de los policías detenidos en Tándem, tiene una empresa de análisis financieros que impartía charlas a personal contratado por una de las sociedades de Villarejo. Esa firma del entramado societario del comisario facturaba 60.000 euros al mes al BBVA. De hecho, según informó Público el BBVA pagó 242.000 euros a Cenyt, la matriz del conglomerado de Villarejo, después de que este fuera detenido, por lo que le debían por estos servicios. El BBVA, por su parte, está personado como acusación particular contra Ausbanc, y había encargado varios trabajos a Villarejo relacionados con el caso, entre otros, grabar ruedas de prensa de Ausbanc y obtener sus planes sobre los chantajes de los que se acusa a Luis Pineda en relación con el caso Nóos, según el citado medio. Pineda, que siempre ha mantenido su inocencia, por lo tanto, estaba especialmente interesado en la información que Villarejo pudiera darle de cara a su defensa. La respuesta del comisario no se hizo esperar: “El que te puede ayudar soy yo a ti”. Una bravuconada característica del comisario, pero que dejaba entrever lo mucho que podría beneficiarse Pineda si el policía contaba todo lo que sabía de sus negocios con la entidad bancaria. De hecho, según fuentes penitenciarias, no sería el único recluso al que habría ofrecido su ayuda. “A otros detenidos les ofrece ayuda, revisa sus recursos o prepara sus estrategias de defensa ya que él es licenciado en Derecho. Últimamente se ha centrado más en su caso, con el que está obsesionado, por se ha llegado a convertir en alguien respetado dentro de Estremera”, comentan. Por su parte, el tiempo en prisión Pineda, igual que el de Villarejo, no parece que vaya a acortarse en breve. Esta misma semana, la Audiencia Nacional ha acordado mantener en prisión al líder de Ausbanc, ante la inminencia del juicio contra él, el responsable de Manos Limpias Miguel Bernad, la abogada Virginia López Negrete y  otras 7 personas por presuntas extorsiones para retirar acusaciones a cambio de dinero como con la infanta Cristina en el caso Nóos.La Fiscalía de la Audiencia Nacional, que en diciembre presentó su escrito de acusación, ha pedido condenas de 118 años y 5 meses de prisión para Pineda, 21 años y 11 meses para su esposa, María Teresa Cuadrado, casi 25 años para Bernad y cerca de 12 para López Negrete. 

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