Así aparece reflejado en las actas que se intervinieron al etarra Francisco Javier López Peña “Thierry”, detenido en mayo de 2008 en Burdeos (Francia) y en las que se hacía un relato esquematizado de las negociaciones entre el Gobierno de entonces y ETA, en las que participó el dirigente José Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, “Josu Ternera”, detenido recientemente en el país galo. Como figura en esas a actas, a las que ha tenido acceso Efe, Jesús Eguiguren, presidente del PSE, y Josu Ternera mantuvieron un encuentro en junio de 2005 en un hotel de Ginebra, a la que siguieron algunas más en esta ciudad suiza entre representantes de ambas partes y otras en Oslo entre el 3 y el 12 de noviembre. En ese primer encuentro de Eguiguren y Ternera “se concreta cómo será le comunicado de ETA de alto el fuego y la declaración de ZP”. Las actas recoge un resumen de las conversaciones de Oslo, en las que el Gobierno garantiza, a partir del comunicado de ETA, que se reducirá la presencia policial en los controles, se compromete “a aceptar a Batasuna en su vida política” y a no practicar detenciones. Mientras, ETA debería incluir en su comunicado la “suspensión general de las acciones armadas”. Además, la banda se comprometía a no reclutar nuevos miembros. Ya en 2006, las actas recogen que en las reuniones hay un nuevo miembro del Gobierno que no ha estado antes -“probablemente Javier Moscoso”-, así como que el Ejecutivo ya admitía que el proceso de negociación tenía “problemas”. No obstante, aseguraba que trabajaba para que Batasuna fuera legal entre septiembre y octubre, reconocía que no había podido parar las detenciones del “caso Faisán” y, molesto porque ETA seguía mandando cartas de extorsión, señalaba que el problema de dinero podría arreglarse “por medio de una organización internacional”. Pero los continuos reproches entre ambas partes obligan a parar el proceso de negociación. De todos modos, según las actas, en los diferentes encuentros el Gobierno se compromete a dar la libertad condicional a De Juana Chaos -primero rehabilitación en un hospital de Madrid “manteniendo la situación de libertad en secreto” y luego “a Euskal Herria en libertad”- y a otros siete presos enfermos. Respecto a la doctrina Parot, el Ejecutivo expresa su compromiso de dejarla sin efecto -“Es cosa del Constitucional y pueden derogarla”, dice el acta- y de acercar a los presos cuando se pida el apoyo parlamentario. Tras el atentado de la T-4 se abren dos mesas de negociación, con la participación de dos miembros de Batasuna; dos de ETA; dos del PSOE; dos del Sinn Fein, dos del Gobierno de Irlanda y uno del Gobierno de Noruega. En un encuentro entre el Gobierno y Batasuna, el primero deja claro que no habrá acuerdo político sin el compromiso de un alto el fuego. Las condiciones del Ejecutivo no convencen a ETA y se interrumpen las reuniones. Sin acuerdo en las sucesivas reuniones, ETA rompe la tregua el 5 de junio de 2007. 

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